El Gobierno de Israel rompió el alto al fuego vigente desde enero, lanzando una serie de bombardeos aéreos sobre Gaza que hasta el momento han dejado más de 400 muertos y 500 heridos. La mayoría de las víctimas son mujeres y niños, según informes del Ministerio de Sanidad de Gaza, mientras continúan las labores de rescate entre los escombros de los edificios destruidos.
El primer ministro Benjamin Netanyahu anunció que su país intensificará los ataques contra Hamás, describiendo la acción como parte de un “plan operativo” aprobado por el Ejército. El Gobierno israelí explicó que la reanudación de los bombardeos se debió al estancamiento en las negociaciones con el grupo palestino, particularmente por la falta de progreso en la liberación de rehenes israelíes.
Entre los muertos en los recientes ataques se encuentran figuras clave de Hamás, como Essam al Dalis, jefe del Ejecutivo de Gaza, y otros altos funcionarios. En respuesta, Hamás acusó a Estados Unidos de complicidad con Israel en lo que consideró una “guerra de exterminio” contra los palestinos, especialmente durante el mes sagrado del Ramadán.