Decenas de miles de estudiantes, docentes y trabajadores salieron a las calles de París y otras ciudades de Francia para exigir mejores condiciones educativas y rechazar los recortes planteados por el Gobierno para el sector público.
La Confederación General del Trabajo calculó una participación de al menos 260 mil personas en las principales ciudades, mientras que el Ministerio del Interior redujo la cifra a 86 mil. El balance definitivo de la movilización en París todavía no había sido incorporado.
Las protestas comenzaron el 17 de septiembre en una escuela secundaria de las afueras de la capital y posteriormente se extendieron por el país. Entre las principales demandas se encuentran la contratación de docentes sustitutos, la rehabilitación de instalaciones y una mejor organización de las jornadas escolares.
Las movilizaciones han estado acompañadas por denuncias de violencia tanto contra estudiantes como contra integrantes de las fuerzas de seguridad. Más de 5 mil personas han sido detenidas desde el inicio del movimiento, mientras se reportan más de 200 alumnos y 600 policías y gendarmes lesionados.
La tensión aumentó después de que un adolescente de 15 años perdiera una mano durante enfrentamientos ocurridos cerca de un instituto en Lens. Las circunstancias del caso permanecen bajo investigación.
El descontento estudiantil se sumó a las protestas de empleados públicos y agricultores por el aumento en los precios de productos básicos y el estancamiento de los salarios. El proyecto presupuestario para 2027 ha intensificado las críticas debido a los recortes previstos.
El Gobierno de Sébastien Lecornu argumenta que necesita contener el gasto ante una deuda pública cercana al 120 por ciento del producto interno bruto. La presión financiera también se refleja en el rendimiento de los bonos franceses y en la desconfianza de los mercados.
Con las elecciones presidenciales a siete meses, las protestas también se incorporaron a la disputa política. Lecornu acusó a La Francia Insumisa de alentar la confrontación con fines electorales, mientras Jean-Luc Mélenchon expresó su respaldo a las exigencias estudiantiles y pidió prudencia a los manifestantes.


