Por: Nutrióloga Diana Natalie Romo López
La obesidad infantil dejó de ser un problema “del futuro” y hoy es una urgencia de salud pública. En la población escolar (5 a 11 años), la ENSANUT Continua 2020–2022 estimó una prevalencia nacional de 19,2% de sobrepeso y 18,1% de obesidad. En adolescentes (12 a 19 años), reportó 23,9% de sobrepeso y 17,2% de obesidad. Además, la misma fuente observa una tendencia al alza en obesidad desde 2006, especialmente preocupante por el arrastre que tiene hacia la vida adulta. ENSANUT/INSP
Causas: más allá de “comer de más”
La OMS explica que la causa de fondo es un desequilibrio energético (más calorías consumidas que gastadas), impulsado por un entorno que facilita alimentos de alta densidad calórica (ricos en grasas y azúcares) y, al mismo tiempo, promueve el sedentarismo. El problema no se limita a decisiones individuales: influyen la urbanización, el transporte, la planificación urbana, la educación y, de forma decisiva, la elaboración, distribución y comercialización de alimentos. OMS
En México, UNICEF subraya dos motores muy concretos: el consumo de alimentos procesados con altos niveles de azúcar, grasas trans y sal, y el consumo de bebidas azucaradas, que suelen ser baratas, muy disponibles y fuertemente promocionadas. A esto se suma la disminución de actividad física en niñas, niños y adolescentes, lo que amplifica el riesgo. UNICEF México
Consecuencias: una cadena de riesgos que empieza temprano.
La obesidad infantil se asocia con mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la adultez. La OMS advierte que quienes viven con sobrepeso u obesidad en la infancia tienden a mantenerla y a presentar antes enfermedades no transmisibles como diabetes y enfermedades cardiovasculares; también menciona afecciones osteomusculares (como artrosis) y ciertos cánceres (endometrio, mama y colon) que a menudo se manifiestan más tarde. OMS
Estrategias de prevención: familia, escuela y políticas públicas (a la vez)
En casa, la OMS recomienda acciones simples pero consistentes: controlar porciones, aumentar frutas y hortalizas, legumbres y cereales integrales; reducir azúcares y grasas saturadas; y asegurar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa, adecuada a la edad. OMS
En el plano comunitario y regulatorio, México cuenta con herramientas clave. Una es el etiquetado frontal (NOM-051), con cinco sellos octagonales que advierten “exceso” de calorías, grasas saturadas, grasas trans, azúcares y sodio; además, incluye leyendas precautorias por cafeína y edulcorantes. La misma norma prohíbe en los envases personajes infantiles, caricaturas o celebridades dirigidas a incitar el consumo en niñas y niños. Gobierno de México
La otra gran palanca es el entorno escolar. La SEP publica lineamientos para regular la preparación, distribución y expendio de alimentos y bebidas dentro de todas las escuelas del Sistema Educativo Nacional, vinculados al fomento de estilos de vida saludables. SEP



