La Global Sumud Flotilla, casi completamente desarticulada y con más del 90 por ciento de sus integrantes detenidos -443 de 500- por fuerzas israelíes, mantiene el barco Summertime -de apoyo legal- en el Mediterráneo, tras la interceptación de más de 40 embarcaciones cuando se aproximaban a Gaza.
Desde la tarde del miércoles, la Armada israelí se empleó a fondo en impedir que los barcos de la flotilla -que pretendía romper el bloqueo a Gaza y llevar ayuda humanitaria- llegaran a adentrarse en aguas territoriales, por lo que abordó todas las naves y detuvo a los tripulantes, a excepción de la Summertime, en poco más de 12 horas, dando por finalizada la misión.
El Gobierno de Israel, que dio por terminada la operación, pese a la continuidad del Summertine, ya había advertido que no permitiría que las embarcaciones llegaran a su destino y sugirió que descargaran la ayuda humanitaria en puertos bajo su control, para ser “organizada y distribuida” por las autoridades israelíes, una propuesta que la flotilla Sumud rechazó desde el primer momento.
Pero, pese a advertencias, amenazas e incluso ataques con drones o explosiones disuasorias, los activistas continuaron su travesía, conscientes de lo que pasaría y alertando a la comunidad internacional de las previsibles consecuencias, que, finalmente, se hicieron realidad.
La comunidad internacional reacciona
Gobiernos, organismos internacionales, partidos y ciudadanos de todos los continentes reaccionaron de inmediato a las interceptaciones y las detenciones de los tripulantes, denunciando ante los medios las acciones de Israel o saliendo a manifestarse a la calle de manera espontánea la noche del miércoles y con nuevas protestas este jueves.
Numerosos presidentes de Gobierno o jefes de Estado exigieron a Israel, fundamentalmente, salvaguardar y respetar los derechos de los tripulantes detenidos, y pidieron información del estado de sus connacionales capturados.
El mandatario español, Pedro Sánchez, exigió a Israel que respete los derechos de los integrantes de la flotilla humanitaria y dijo que se estudiará si la actuación israelí violó la legalidad internacional.
En la misma línea, el presidente chileno, Gabril Boric, y el boliviano, Luis Arce, condenaron “la violencia inaceptable” de Israel, mientras el Gobierno de Venezuela calificó de “acto de piratería” la interceptación de las embarcaciones en aguas internacionales.
Por su parte, el Ejecutivo de la mexicana Claudia Sheinbaum urgió a salvaguardar los derechos de sus compatriotas a bordo de la misión, mientras que el Gobierno uruguayo de Ymandú Orsi reclamó respeto a la integridad y seguridad de los tripulantes.


