El 14 de junio, miles de personas salieron a las calles en diversas ciudades de Estados Unidos, como Los Ángeles, Chicago, West Palm Beach y Austin, para protestar pacíficamente contra lo que consideran tendencias autoritarias del gobierno de Donald Trump. En Los Ángeles, cerca de 30 000 manifestantes —muchos con banderas mexicanas— se reunieron frente al Ayuntamiento con consignas como “No ICE” y grandes pancartas de la Constitución . De manera simultánea, en West Palm Beach cientos protestaron cerca de Mar‑a‑Lago, y en Chicago se rindió homenaje a la legisladora Melissa Hortman, asesinada en Minnesota.
Las marchas se enmarcaron en el “No Kings Nationwide Day of Defiance”, convocado por activistas y organizaciones de derechos civiles, denunciando redadas migratorias, militarización civil y erosión democrática. Aunque en su mayoría pacíficas, algunas protestas enfrentaron intervención policial con gases lacrimógenos y pelotas de goma, incluso se reportó un tiroteo en Minneapolis que dejó como víctima a la legisladora Hortman y su esposo.
El mismo día, Trump celebró un desfile militar en Washington, D.C., presuntamente por el 250.º aniversario del Ejército de EE.UU. y su 79.º cumpleaños, evento criticado como muestra de poder excesivo y provocador. Las protestas subrayan cómo amplios sectores de la población rechazan lo que consideran una deriva autoritaria, y exigen respeto a la democracia, derechos humanos e inmigrantes.


