Ucrania experimentó uno de los ataques más intensos por parte de Rusia en las últimas semanas, coincidiendo con un intercambio de prisioneros entre ambos países. El bombardeo dejó al menos 12 muertos y 79 heridos, afectando principalmente a Kiev y otras regiones.
Las fuerzas rusas lanzaron cientos de drones y misiles, de los cuales las defensas ucranianas lograron neutralizar una gran parte. Sin embargo, más de 80 edificios residenciales resultaron dañados, y se registraron múltiples incendios que requirieron la intervención de los servicios de emergencia.
Este ataque se produjo en medio de un proceso de canje de mil prisioneros de cada bando, acordado en Estambul. Las autoridades ucranianas calificaron el bombardeo como el mayor ataque aéreo ruso de las últimas semanas, subrayando la fragilidad de los recientes contactos diplomáticos.


